Comprar y tirar, obsolescencia programada

¿Que es la Obsolescencia?

Existen varios tipos de obsolescencia, vamos a ver cuáles son y como podemos combatirlas.

Tipos de obsolescencia

Obsolescencia Programada

Es la más conocida de todas. Este tipo de obsolescencia viene con el producto, ya que ha sido diseñado para no durar, para dejar de ser útil, y que el consumidor tenga que volver a comprar uno nuevo cada cierto tiempo.

Los electrodomésticos son los que más sufren este tipo de obsolescencia.

Obsolescencia Percibida

En este caso lo único que cambia es el diseño, no quiere decir que el producto deje de funcionar.

Las empresas solo cambian el diseño cada cierto tiempo. Esto provoca en los consumidores la sensación de que tienen productos antiguos.

Donde más se nota es en la ropa, y por ello tenemos la sensación de que hay que salir a comprar ropa de “esta temporada”.

Obsolescencia de Especulación

Es la que más afecta a los ordenadores, móviles, tabletas…, nos hacen pensar que hemos comprado el producto definitivo y a los pocos meses sale otro que tiene la pantalla más grande, una cámara con más megapíxeles o mayor capacidad.

Parte de esto es resultado de la investigación, pero no te engañes, que ofrezcan los avances con cuentagotas es para aumentar las ventas.

Podrían haber lanzado un producto con todas las características, pero haciendo estas “mejoras” cada pocos meses hace que la empresa parezca más innovadora y que los productos que tienes no son lo suficientemente buenos nunca.

¿Cómo luchar contra la obsolescencia?

Como ya hemos visto hay distintos tipos de obsolescencia y la forma de combatirlas es diferente.

Para luchar contra la obsolescencia programada, debemos tener en cuenta que la reparación siempre es mejor que comprar un aparato nuevo, de esta forma alargamos la vida útil y evitamos residuos y consumo de materias primas.

También seguiremos pendientes del sello que determinará qué productos están libre de este tipo de obsolescencia y que permitirá a los consumidores decidir a qué empresas entregamos nuestra confianza.

En cuanto a la obsolescencia percibida y de especulación, la forma de evitarlas es analizar nuestra actitud:

  • Pensar antes de comprar si realmente lo necesitas. Puede que solo creas que lo necesitas.
  • Si es algo que no vas a usar mucho, puede que prefieras pedirlo prestado.
  • Utilizar productos de segunda mano, son más baratos y suelen estar en buen estado.
  • La economía colaborativa puede ser la solución que buscas. Intercambiar, alquilar en vez de comprar, compartir… son las bases de la economía colaborativa.
  • No dejarse engañar por el marketing. Tener siempre el último móvil, por ejemplo, es una carrera que no vas a ganar nunca, de hecho, vas a perder un montón de dinero.

Vía lahipótesisdegaia

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Ciudad que se come,sostenibilidad

Una ciudad comestible

La localidad alemana de Andernach sustituye sus zonas verdes tradicionales por huertos cuidados por los vecinos, que pueden llevarse gratuitamente los productos cosechados.

Iniciativa sostenible de Andernach

Cuando Thomas Manz quiere cocinar unas verduras u hortalizas, coge su cesto, sale a la calle y las recolecta en alguno de los espacios públicos de su localidad, Andernach, una población de unos 30.000 habitantes al norte del estado alemán de Renania-Palatinado. Se hace con una col, unos calabacines o cualquier otro producto que ya esté en su punto y se los lleva a su cazuela.“Vengo un par de veces por semana y me dejo inspirar por lo que encuentro”

Los vecinos de Andernach pueden proveerse de los vegetales que crecen en los huertos que ya cubren una quinta parte de los parques, jardines y zonas verdes de la villa. Tomates, uva, calabazas, manzanas, pimientos, lechugas, fresas, hierbas aromáticas, incluso cereales y numerosas flores de colores prosperan en lugares como el paseo que sigue la orilla del Rin o el foso del viejo castillo medieval a la espera de que cualquier ciudadano acuda a recogerlos para aportar a su dieta unos ingredientes ecológicos, de insuperable proximidad y totalmente gratuitos.

Los cultivos cubren ya 8.000 M2 en el centro y unas 13 hectáreas en las afueras

El Ayuntamiento financia el mantenimiento de los cultivos, del que se encarga un equipo de veinte exparados de larga duración que reciben un pequeño salario a cargo de subsidios federales, y el presupuesto municipal incluso ahorra dinero, ya que el cuidado de estos espacios, que no es preciso replantar una o más veces al año, resulta mucho más económico que antes, admite el alcalde Achim Hütten.Los inicios no fueron fáciles para el impulsor de la idea, el funcionario de la Oficina de Planificación Urbana Lutz Kosack.

“Los políticos se oponían: temían que los espacios verdes se echasen a perder o se deterioraran, tenían miedo al vandalismo, y al rechazo de la ciudadanía”.

Las dudas se disipan cuando hay buenos resultados

Vieron que 100 tomateras plantadas en un parterre a orillas del río salían por poco más de un euro y medio la unidad, mientras el mantenimiento del banco que había allí antes, por actos vandálicos, llegaba a costar 500 euros al año al contribuyente. Un metro cuadrado de tulipanes que había que replantar continuamente, o sustituir por otras flores, costaba 60 euros al año. Los arbustos que lo ocupan ahora le cuestan a la ciudad 10 euros, y encima proporcionan frutos.

Cuando vieron el entusiasmo con que los vecinos acogieron el proyecto de la Ciudad comestible, lleva desde la primavera de 2010, los ediles desterraron ya todas sus dudas, y se dieron cuenta de que desde el consistorio también se podrían recoger –literal y figuradamente– sus frutos.

También Ovejas y gallinas

Poco a poco, en Andernach, los letreros de “No pisar la hierba” fueron siendo sustituidos por los de “Coja lo que quiera”.

Kosack logró ir reemplazando los aburridos setos y parterres o “cementerios de plantas” como los llamaba, por huertos donde bulle la actividad, humana, animal y vegetal.

El paisaje cambia radicalmente en cada estación. “Es algo fantástico: pasar las vacaciones aquí es mejor que ir a Italia”, manifestaba una veterana residente a la TV pública alemana.

En total, los cultivos cubren ya unos 8.000 M2 urbanos de Andernach. Además, alrededor de la ciudad se extienden otras 13 hectáreas de terrenos municipales donde, a cargo del erario público, se practican ecológicamente la agricultura y la ganadería (con felices pollos y ovejas que se alimentan entre flores).

Los productos de origen animal (carne y huevos) no pueden recogerse a voluntad, deben adquirirse en una eco-tienda a precios subvencionados.

La ciudadanía se ha involucrado muy activamente en el proyecto y ello ha abaratado enormemente sus costes. Muchos vecinos cavan, siembran, riegan, podan y, por supuesto, cosechan en los huertos.

Se organizan apasionados debates sobre qué plantar en cada parcela, o cómo hacerlo. Incluso quienes no participan directamente en las labores hortícolas miman y respetan igualmente las plantas, que crecen en parajes que antaño eran urinarios nocturnos o estaban cubiertos de basura.

“La gente es consciente de que otras personas van a comerse las cosas que crecen allí”, dice Kosack.

Como no todos los beneficiarios del proyecto tienen el mismo nivel de conocimientos agrarios, ya que muchos desenterraban las patatas antes de tiempo, o arrancaban frutos todavía por madurar, se han protegido algunas plantaciones del libre acceso de los viandantes.

Ahora, los padres de la iniciativa se plantean colocar una red de semáforos que informarán de si determinado producto está ya listo para su consumo o si todavía debe aguardarse a que se complete su ciclo vital.

Kosack y Boomgaarden apostaron por la sensibilización como una de las claves del proyecto.

Otros proyectos sostenibles a través de la sensibilización

El proyecto Gran Abeja ha llevado la apicultura a sus escuelas, donde los alumnos cuidan de colmenas y plantan especies vegetales ricas en néctar para ayudar a sobrevivir a las polinizadoras.

También apuestan por la educación en la biodiversidad agrícola. Así, en 2010 se llegaron a plantar a los pies del castillo un centenar de variedades distintas de tomates. En 2011, 100 variedades de judías. Y en 2012, 20 clases distintas de cebollas. Y se han recuperado especies autóctonas que estaban al borde de la desaparición, como la manzana Namedia Gold o la almendra de Renania.

El éxito del experimento, que ya ha recibido un gran número de premios por su contribución al desarrollo sostenible, la alimentación saludable, a la lucha contra el cambio climático y al impulso de nuevas formas de participación social, se está haciendo contagioso.

Más de 300 localidades y municipios de Alemania, Países Bajos, Suiza o Austria, incluso de Sudáfrica y Australia, han pedido información sobre el proyecto. Algunas, como las germanas Minden, Kassel o Waldkirch, o la austriaca Kirchberg y Wagram, ya se están volviendo también ciudades comestibles.

Hay que reconocer, que si se quiere, se puede.

Vía http://www.ecoavant.com/

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Inventos para combatir la contaminación

Inventos para combatir la contaminación

Del mismo modo que los bosques son un sumidero de carbono, la selva urbana podría hacer lo propio con el uso masivo de novedosos materiales creados para este fin.

Gracias a la investigación en materia de construcción sostenible podemos obtener nuevos materiales de gran eficiencia para la descontaminación de las atmósferas urbanas.

En efecto, todos ellos son propuestas bio-miméticas. Diferentes pero con un objetivo común, absorber los gases contaminantes emitidos a la atmósfera. Principalmente, los gases de efecto invernadero, tóxicos para el organismo y aceleradores del calentamiento global.

Inventos amigos para combatir la contaminación

Estos inventos nos ayudan con la contaminación;

Elimina CO2 mientras crea combustible

La startup canadiense Carbon Engineering ha contado con el apoyo económico de Bill Gates para crear un invento sorprendente. Se trata de una planta que han levantado en Vancouver con un doble cometido, extraer CO2 del aire y crear energía verde.

Su modus operando consiste en capturar el dióxido de carbono del aire utilizando unos ventiladores gigantes y unos procesos químicos que permiten filtrarlo. Finalmente, los convierte en pequeños gránulos que, a su vez, se unen con hidrógeno para producir combustible.

Su logro, según la empresa, es ser la primera tecnología que puede capturar el CO2 del aire a una escala relevante a nivel medioambiental. La cantidad absorbida y su producción de energía verde la convierten en una alternativa a la energía solar.

Paneles que absorben la contaminación

Su objetivo es producir entre 200 y 400 litros diarios de gasolina o diésel. Sin embargo, desconocemos cuánta energía necesita para funcionar o, por ejemplo, la razón por la que se ha diseñado para generar gasolina o diésel, a la postre combustibles fósiles. La respuesta a estos interrogantes ayudaría a entender la verdadera dimensión de este invento. A priori, y a pesar de sus peros, tiene una pinta estupenda.

Lonas que eliminan polución

Las grandes lonas publicitarias, gigantescas, habría que decir, son también firmes candidatas a actuar como esponjas de CO2. La primera de ellas está ya en la calle.

Es toda una primicia mundial por su capacidad de “desintegrar” la contaminación. Ella solita consigue absorber hasta un 85 por ciento los gases del efecto invernadero, como el metano y el óxido de nitrógeno (NOX), el equivalente a la absorción que lograríamos con un millar de árboles durante un año.

La empresa cosmética Shiseido, la más antigua del mundo y al tiempo innovadora, ha decidido instalarla en el centro de Madrid. Un punto muy interesante, habida cuenta del repunte de la contaminación que está experimentando y, por lo tanto, de la atención mediática aparejada.

Lona publicitaria purificadora

Tiene una dimensión de mil metros cuadrados y su truco no es otro que estar impregnada de dióxido de titanio (TIO2), un material que está recibiendo una gran atención en los últimos años en el área de purificación del medio ambiente.

Explicado con brevedad, sus propiedades se deben a la fotocatálisis, una reacción de descomposición formada cuando el TIO2 actúa de catalizador utilizando la energía luminosa.

En concreto, cuando los rayos ultravioleta, producidos por la luz solar, encuentran materia orgánica de la superficie de TIO2 esteriliza diversas bacterias y purifica el aire.

Recordemos aquí que la fotocatálisis es un proceso similar a la fotosíntesis de las plantas, que descompone el dióxido de carbono en presencia de luz. Gracias a ello la lona elimina los gases del efecto invernadero durante unos cinco años. También es relativamente durable.

Ladrillos que capturan CO2

Estos ladrillos, por su parte, tienen una triple virtud, son de fácil fabricación, tremendamente resistentes (con mayor tracción que el hormigón) y capturan el CO2 en su interior.

¿Pero, por qué estas características?

Sobre todo, para resistir episodios sísmicos. De hecho, se presentó tras los terremotos nipones de 2011. Se buscaba, por lo tanto, un material de rápida fabricación, que sirviera para rehabilitar las zonas del desastre de forma rápida.

Están fabricados con arena rica en silicio y, al necesitar CO2 para su fabricación, ya que éste se inyecta con el silicio, constituyen un sumidero de este gas tan contaminante. Una iniciativa similar a la del investigador Brent Constanz, que busca imitar al coral para fabricar cementos a partir de CO2 y agua.

Ladrillo sostenible y eco

De nuevo, otra iniciativa con un enfoque bio-mimético. Con ella, Constanz copia a la naturaleza inspirándose en la formación de corales a partir de la disolución del CO2 en agua de mar. Ocurre cuando se producen carbonatos que se mezclan con el calcio del agua hasta llegar a solidificarse.

Cemento negativo en carbono

La industria del cemento es responsable de un 6 % de las emisiones industriales de CO2 (2 giga toneladas ó GT), y para mediados de siglo alcanzará las 5 GT. Pero esto puede cambiar con inventos como éste, la creación de un hormigón no solo no produce CO2, sino que además lo absorbe.

Novacem, una pequeña empresa del Imperial College London, ha creado este innovador material como alternativa al tradicional cemento portland. Su objetivo es acabar con este material, creado hace casi doscientos años, y cuya fabricación supone una brutal huella.

Ladrillo sostenible sin carbono

A diferencia del cemento portland se crea a partir de silicatos de magnesio (sustituyendo al carbonato de calcio) cuyo balance de carbono es negativo. Lo hace sin perder propiedades, ya que finalmente consigue la misma calidad estructural.

Además, tiene la ventaja de requerir temperaturas menos altas que las del cemento tradicional y conforme va envejeciendo actúa como sumidero.

Pero, ¿cuándo podremos usarlo?, Lo tenemos difícil. Si bien la empresa esperaba poder comercializarlo en 2015, el proyecto está congelado.

Novacem no pudo atraer a los inversores y no dispuso de los fondos necesarios. La compañía fue liquidada en septiembre de 2012 y vendió su propiedad intelectual a Calix de Australia. Por lo tanto, habrá que esperar sentados.

Hormigones biológicos

Por su parte, la Universidad Politécnica de Cataluña han creado un hormigón biológico que hace crecer microorganismos pigmentados de forma acelerada.

Son éstos los que recubren el hormigón y absorben el CO2 de la atmósfera.

Es un material aislante y regulador térmico gracias a la captación de la radiación solar. En concreto, regula la conductividad térmica hacia el interior del edificio según sea la temperatura lograda.

Su fabricación evita buena parte de los impactos negativos de la industria de la construcción, por lo que además de purificar el aire mejora la biodiversidad. Igualmente, es decorativo, pues sirve para decorar la fachada de edificios en distintos colores o usar en zonas ajardinadas como elemento de integración paisajística y sostenible.

Vía ecologíaverde
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Torre purificadora de aire en Rotterdam

Una torre para purificar el aire de las ciudades

La iniciativa ha trascendido globalmente después de que se lanzara una campaña de Crowdfunding para financiar la construcción de esta torre purificadora.

En poco más de un mes, se recaudó más del doble de la meta inicial que tenían, fijada en 50 mil euros, esto hizo posible que hoy la primera torre ya esté funcionando en Rotterdam.

¿Cómo funciona esta torre la torre purificadora?

La idea nace de la premisa que tienen sus diseñadores, quienes no comprenden que aceptemos la contaminación del aire como algo normal, por lo que decidieron enfrentar esta problemática que cada día afecta a más ciudades del mundo y que solo en 2012 ocasionó la muerte de 7 millones de personas en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Características y diseño de la torre

Mide 7 metros y no tiene mal aspecto.

De hecho, podría ser confundido fácilmente con una chimenea industrial muy moderna, o con alguna pieza artística.

Los purificadores de aire gigantes funciona mediante ionización.

La parte superior de la torre es un sistema de ventilación radial que funciona con energía eólica. El aire entra en una cámara donde se cargan positivamente las partículas que lleva consigo. Al estar ionizadas, estas se pegan una de las paredes de la cámara, permitiendo que el aire limpio salga por uno de los extremos.

Merece la pena comentar que dado que el proceso de ionización lleva carga positiva en lugar de negativa, esta torre no produce ozono. Puede parecer algo negativo, pero lo cierto es que se trata de una importante mejora.

Es como una caldera de agua que por su techo recoge el aire contaminado, hasta 30 mil metros cúbicos, lo filtra en su interior y lo libera descontaminado por sus costados, haciendo que las personas que estén cerca puedan disfrutar del aire más limpio hasta en un 75% que en condiciones normales, o sea lejos de la torre.

Las partículas del aire contaminado que entran a la estructura se transforman en polvo, el que posteriormente sirve para elaborar “anillos de smog”. Estos serán vendidos por el estudio para seguir adelante con su meta de construir más torres.

En realidad, el propósito de esta extraña torre es purificador el aire situándolo en otras ciudades y ayudar a controlar las emisiones de gases, especialmente aquellas que pudieran ser perjudiciales para los ciudadanos, tales como Beijing (China) y Bombay (India), las que durante los últimos años han vivido episodios críticos por su mala calidad del aire.

De hecho, en Beijing, la contaminación atmosférica supera hasta en 40 veces las normas, haciendo que investigadores de la Academia de Ciencias Sociales de Shanghai afirmaran en 2014 que “Beijing es casi inhabitable para los humanos”. 

En el caso de Bombay, la situación no es muy distinta. Incluso, en el resto del país tampoco lo es, porque según la OMS ,que en 2013 arrojó que 6 de las 10 ciudades más contaminadas del mundo están en India, tras analizar 1.600 ciudades de 91 países

Resultados de la torre purificadora

Su diseñador Daan Roosegaarde asegura que con sólo una unidad, la calidad vida en un pueblo mediano o en un barrio pequeño podría mejorar sustancialmente.

También se ha planteado instalar purificadores de aire gigantes en México, París y Pekín. De momento su creador está retocando un par de detalles, y luego planea dar una pequeña vuelta al mundo, buscando ciudades en las que instalar su invento.

Curiosamente, asegura que su principal objetivo es llegar a crear un mundo en el que estas torres no sean necesarias.

Vía Noticiasnews

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